
Cantaba la Sarita como nadie.
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Yo me fumo cuando te pienso
y ni siquiera espero.
Me fumo las meninges lentamente,
como helado de vainilla al sol,
me fumo el clímax hacia dentro.
¡La suerte está echada!
No me corro porque no quiero
-como César Vallejo-,
ni me oigo
ni me crezco
ni tan siquiera grito de dolor;
tan sólo
me fumo el orgullo torero
sin toro
sin arte
ni cuernos.
Sin cuadrilla
ni gente
ni ruedo.
Me fumo porque te quiero.
Hasta me fumo el humo
Lo que queda después de fumarme
es un colillero,
un derribo de pasiones
apagadas
-aunque me las siento
clavadas en la nuca
sangrantes en el pelo-
las cenizas del papel
de estos pobres antiversos.
Me fumo porque te espero.
Mientras tanto yo:
ResponderEliminarMe fumo un cigarrillo (aclaro) al amparo de tus letras
Un super gusto disfrutrar esta casa tuya.
Rossana
¿Sabes yo no fuma Claudieta, pero leer tus versos me ha hecho imaginar que quizás estaria bien intentarlo ¿que? y ver el humo hacer circulitos...jejeje
ResponderEliminarUn besazo grande
Stella
Yo tampoco fumo, pero me fumaré estos versos je je je . Besosss
ResponderEliminarYo sí fumo Emilio, me fumo todo lo que pillo, hasta me fumo a mi misma jejeje, un besito
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